







Una frase que escuchamos casi a diario de emprendedores colombianos. Detrás de ella, casi siempre, hay tres causas.
Al final del mes no sabes si el negocio ganó o si tú perdiste. Todo termina en la misma cuenta.
Las planillas de Excel duran dos semanas. Las apps se olvidan al tercer día. El hábito nunca agarra.
¿Puedo pagar esa nómina? ¿Cuánto puedo invertir este mes? No sabes. Y eso cuesta.
El secreto está en que no tienes que pensar dónde va cada cosa. Solo cuéntame lo que pasó.
En el chat, tal como hablarías. "Pagué el arriendo por 1 millón" o "Vendí dos gorras por 80 mil". Sin formularios, sin categorías manuales.
El gasto queda registrado automáticamente en el pilar correcto —Operación, Inversión, Supervivencia— y con la emoción del momento.
¿Cuál fue tu utilidad? ¿Qué gasto pudiste haber evitado? El dashboard lo tiene todo listo para que decidas mejor el mes siguiente.
Kakebo (家計簿) es el libro de cuentas del hogar creado en Japón en 1904. No mide cuánto tienes. Mide qué tan consciente eres de lo que haces con tu dinero.
¿Cuánto dinero tengo este mes?
¿Cuánto estoy gastando?
¿Cuánto puedo ahorrar o invertir?
¿Cómo puedo mejorar el mes siguiente?
Registrar genera fricción intencional que cambia el comportamiento.
Clasifica cómo te sentiste al gastar. La emoción es datos.
Una revisión mensual honesta vale más que 30 alertas ignoradas.
Sin categorías infinitas, sin reportes complejos. Solo claridad.
29 años, e-commerce de ropa, Cali. Un año con Cuéntame.
“Cuéntame no me dio plata. Me dio claridad — y la claridad atrajo la plata.”
Una sola cuenta. Una sola cabeza. Inventario, mercado, suscripciones, pedidos: todo mezclado. Vendía bien, pero no sabía cuánto ganaba.
Abrió Cuéntame un domingo. Marcó "las dos: vida y negocio". Por primera vez en tres años, sus cuentas no se mezclaban.
Cuéntame le mostró un puntaje que no había visto antes — construido con su disciplina diaria, no con su buró.
Una cooperativa aliada leyó su score y le pre-aprobó capital de trabajo. Sin codeudor. Sin extractos.
Inventario por adelantado, primera empleada, pop-up físico. Cerró el año con utilidad real — y volvió a su cuaderno.
Cuéntame estudia tu mes y te enseña lo que necesitas saber — justo cuando lo necesitas.
Este mes gastaste 32% más en pauta que el promedio de los últimos 3 meses — pero tus ventas subieron 11%. La pauta no está pagando lo mismo que antes.
Cada tarjeta nace de algo que tú registraste. Por eso se queda — porque ya lo viviste.
Lo que tardas en leerla
Sin saturar tu bandeja
Cuéntame cruzó tu diario emocional con tus movimientos. Te muestra el patrón antes de que se vuelva costumbre.
Una microlección de 60 segundos, ilustrada con tus propios números del mes. No teoría — tu negocio.
Te ayuda a pensar la pregunta correcta. No te dice qué hacer — te enseña a decidir con criterio.
90 segundos al día. Ni más, ni menos.
Le habla a la app como a un amigo. Ella categoriza, calcula IVA y entiende su emoción del momento.
El pago de envíos, el almuerzo, la pauta de Instagram. Plantillas para lo de siempre, listas en un tap.
Ve al instante si está dentro o fuera del rango que se puso a inicio de mes. Sin abrir Excel.
Al cierre del mes, Cuéntame le hace las cuatro preguntas del Kakebo. Sus respuestas se quedan en su cuaderno.
Cada movimiento puede llevar una emoción. Descubrió que gasta más los domingos con ansiedad.
Rachas, registros, reflexiones. Acumula puntos que se canjean por beneficios con los aliados de Cuéntame.
Cuando gasta dentro de su plan, la app lo celebra. La culpa no es buena consejera financiera.
La tuya puede empezar hoy. Separar tu plata de la del negocio. Anotar con honestidad. Construir un score que abra puertas que el banco tradicional no ve.